17 de Marzo de 2017 30 aniversario del fallecimiento de D. Félix Alonso Suárez (1901-1987), fundador de la Asociación Benéfica Cruz Blanca (1947) Antes de la congregación religiosa HH. Franciscanos de Cruz Blanca, existía una asociación benéfica Cruz Blanca, compuesta por seglares, fundada por un paralítico.  Así nos lo relata el H. Isidoro en el año 73, poco después de la fundación de la casa de Las Palmas: “Hace aproximadamente treinta años nació en Las Palmas de Gran Canaria la Asociación Benéfica y Católica Cruz Blanca, a la sombra de D. Félix Alonso Suárez, hombre que, aunque su cuerpo estaba paralizado totalmente a excepción de los brazos, no así su espíritu siempre juvenil y alegre.  Todo empezó reclutando jóvenes que estudiaban en el Colegio Claret de la Calle Rabadán, y formaron un equipo de fútbol que ya existía y que capitaneaba D. Guillermo Betes Becerra y que al unirse fue llamado equipo Cruz Blanca.  De ahí se pensó podrían dedicarse a hacer obras de caridad y así lo hicieron, y con lo poco que iban recaudando lo invertían en vestir a algunos niños pobres, en dar algún medicamento a enfermos y algún vale de comestibles a pobres y a indigentes.” H. Isidoro Lezcano Guerra, 1973, en Las Palmas, c/ Abreu y Galindo Este es un buen momento para recordar a D. Félix en el XXX aniversario de su fallecimiento, el 17 de marzo de 1987 en la casa de los HH. Franciscanos de Cruz Blanca, de Las Palmas de Gran Canaria, en la calle López Botas, donde residió en sus últimos años. Desde su adolescencia quedó inmovilizado por una artritis reumatoide que lo mantuvo postrado en la cama durante más de setenta años, hasta su último día.  Únicamente el rostro y los brazos conservaron la posibilidad de movimiento, quedando todo el resto de su esqueleto, músculos y tendones completamente rígidos, como una tabla.  Su madre y hermanas lo atendían.  Su gran fe en Dios le mantenía animoso, alegre, conversador.  A pesar de su limitación física, fundó en 1947 la Asociación Benéfica Cruz Blanca, con un grupo de adolescentes que en un principio era únicamente un equipo de fútbol. En aquellos años, D. Félix llevaba ya treinta años postrado en la cama.  Su familia había dispuesto un espejo en la ventana que, con la ayuda de otro pequeño espejo en su mano, le permitía observar la calle, con el mar, al final de la misma, permitiéndole la ilusión de no estar encerrado.  También entraba en el campo de visión del patio de recreo del colegio del Inmaculado Corazón de María, hoy Claret.  Allí los jóvenes, que jugaban al fútbol, observaron el extraño espejo en una ventana de la calle.  Al enterarse de que allí vivía un enfermo que no podía salir de su cama, decidieron ir a visitarlo, e hicieron amistad con él.  Con el tiempo, D. Félix les animó a el equipo de fútbol que ya tenían en una asociación deportiva y benéfica, con el propósito de dedicar los beneficios que se pudieran obtener en la ayuda a los necesitados.  A la hora de ponerle un nombre, viendo que uno de los equipos que participaba en la liga juvenil se llamaba “Estrella Blanca”, D. Félix sugirió poner el nombre de “Cruz Blanca”, y así se registró. El equipo llegó a ser campeón de la liga juvenil, y más adelante, con los escasos beneficios iniciales, se dedicó a las obras de caridad.  Aquellos jóvenes se convirtieron en profesionales, comerciantes, o, como en el caso de Alfredo Kraus y su hermano, en cantantes de ópera, internacionalmente reconocido el primero. La Cruz Blanca de D. Félix llegó a ser muy conocida y querida en Las Palmas, por su incansable labor de asistencia a personas necesitadas, según las posiblidades de un grupo de laicos en aquellos tiempos.  Rifas, espectáculos, confección de ropa para niños, recolección de juguetes, consecución de medicinas, reparto de alimentos donados por empresas.  También el sueño de crear un hospitalito en el que pudieran residir ancianos y enfermos. Y también soñó D. Félix la creacion de una comunidad religiosa con el nombre de “Hermanos de la Cruz Blanca”. A mediados de los años cincuenta, entre otros muchos, llejó el joven Isidoro Lezcano, enfermero en el manicomio, tras dos intentos fallidos de llevar adelante su vocación en el seminario y en una congregación religiosa. Había pensado en llevar adelante su vocación atendiendo él directamente a algunas personas enfermas con el sueldo que pudiera llegar a ganar trabajando.  Como D. Félix tenía también la ilusión de crear un hospital, dentro de la actividad de Cruz Blanca, Isidoro se sintió muy ilusionado, dedicando a D. Félix todo el tiempo que le dejaba disponible su trabajo.  Después, Isidoro tuvo que ir a cumplir con el servicio militar, que realizó en Tetuán, Marruecos, y más adelante se estableció en Ceuta, donde fundó la Asociación Benéfica Cruz Blanca de Ceuta, con los mismos estatutos de D. Félix en las Palmas.  Años después, en 1975, con el apoyo de Fray Carlos Amigo, arzobispo de Tánger, isidoro fundó la congregación religiosa de HH. Franciscanos de Cruz Blanca.  Así relató esta historia D.Antonio Cruz Domíngez, reconocido periodista canario y testigo presencial de los hechos, con ocasión del fallecimiento del H. Isidoro: Han transcurrido cuarenta y siete años de aquella tarde en que conocí a Isidoro Lezcano. Fue en la calle Obispo Rabadán, en la casa de don Félix Alonso, el paralítico que desde su cama, con el teléfono y un espejo como únicos medios de comunicación con el exterior y un corazón henchido de amor a Dios y al prójimo, había fundado el 20 de noviembre de 1942 la obra benéfica de la Cruz Blanca con la colaboración de los jóvenes Guillermo Betes Becerra, Juan Laforet Díaz, José Caballero Martínez, Carmelo González Padrón, José González del Río, los hermanos Francisco y Alfredo Kraus Trujillo y Carlos y José Luis Pastor, José Antonio Sosa Ortiz de Lanzagorta, Carmelo Teixeira Verdú y José Araña Pérez. Como padre espiritual fue designado el padre Pascual, misionero hijo del Corazón de María La Cruz Blanca fue una obra que con el transcurrir del tiempo creció en miles de asociados y caló muy hondo en el alma de los grancanarios, quienes la amamos, apoyamos y sentimos como propia. Aquella tarde, Isidoro hablaba de su inquietud por los pobres y enfermos y pedía consejos a don Félix sobre cómo abrir aún más y ampliar los horizontes de su Cruz Blanca. Isidoro soñaba con hacer algo grande, “como don Félix”, a quien admiraba y tenía como un hombre santo. Desde su lecho, el “paralítico de Cristo”, como lo definió Juan Laforet en el libro que publicó con este título, animó mucho al joven Isidoro a que fuera él quien se lanzara a traspasar esos horizontes porque tenía juventud y, además, contaba con posibilidades desde las tierras africanas. Don Félix Alonso sabía que Isidoro Lezcano llevaba el espíritu de la Cruz Blanca en su corazón y de tal manera lo acreditó que, cuando el Señor le inspiró la idea de crear su obra lo hizo hasta el punto de dar su nombre al Instituto de los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca, por él fundado. La gran obra de Isidoro, hoy viva en tres continentes y distinguida con el Premio Canarias por su acción caritativa que lleva a cabo a través de las 35 casas distribuidas en España, Marruecos y América Latina, dedicadas a discapacitados físicos y psíquicos, enfermos mentales, ancianos, transeúntes e inmigrantes, toxicómanos, enfermos de sida, ex-presidiarios... Una obra en vital expansión pues en el momento de su muerte, el hermano Isidoro Lezcano ultimaba el proyecto de la apertura de una nueva casa en Portugal. Isidoro Lezcano y Félix Alonso están hoy gozando de la gloria del Señor Jesús y compartiendo el mismo lema que les llevó a la fundación de cada una de sus obras: "Por la Caridad hacia Dios…, con, por y para los más pobres y necesitados”. Antonio Cruz Domínguez Isidoro Lezcano y Félix Alonso ISIDORO LEZCANO Y FÉLIX ALONSO, UNIDOS POR LA CRUZ BLANCA Por ANTONIO CRUZ DOMÍNGUEZ Así como este hombre enfermo e imposibilitado fue capaz de llevar adelante una gran labor de caridad y de dar ánimos y consejo a nuestro fundador, su gran ejemplo puede también inspirarnos a toda la familia Cruz Blanca en el día de hoy. Hemeroteca: Félix Alonso, un personaje inquieto que no puede moverse  El Eco de Canarias, 1968 La Asociación Benéfica Cruz Blanca inicia su labor en Ceuta   El Eco de Canarias, 1970 Dos hombres, dos ejemplos, una llamada  El Eco de Canarias, 1971