REZAR CON EL EVANGELIO

SANTÍSIMA TRINIDAD. C.

 

1. Abro el corazón a Dios.

Puede servir la repetición de alguna oración breve:

    "Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",

    "Ayúdame a sentir tu cercanía",

    "Quiero estar contigo, Jesús".

 

2. Lectura del Evangelio. Escucho.

San Juan 16, 12‑15

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 

—«Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. 

É1 me glorificará, porque recibirá de mi lo que os irá comunicando. 

Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mío y os lo anunciará.» 

 

3. Reflexiono y rezo. Respondo.

¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?

 

Jesús es el Hijo de Dios, el Hijo que se ha hecho humano para manifestarnos el amor del Padre y la fuerza del Espíritu Santo.

            “Gracias Jesús por revelarnos el corazón amoroso del Padre,

              gracias porque Tú nos has mostrado el camino de la vida,

              gracias por ofrecerlos tu misma fuerza, tu mismo Espíritu”

 

Jesús nos ha descubierto que Dios no es en sí mismo un ser solitario, individualista... Dios es familia, es comunidad, es Trinidad.

            “Perdona y cura nuestras actitudes individualistas, egoístas”

            “Ayúdanos a aportar lo mejor de nosotros mismos

              en nuestra familia, en la parroquia, en la sociedad”

 

Aunque nunca podremos entender del todo cómo es Dios, sabemos que en la Trinidad las tres personas son distintas, pero tienen la misma dignidad. Son tres personas tan unidas, tan compenetradas, que son un único Dios.

            “Señor, enséñanos a respetar el modo de ser de cada uno,

              a tratar a todas las personas conforme a su dignidad

              y a trabajar por la unidad, por la paz, allá donde vivamos”

 

La Trinidad es una comunidad abierta. En esta comunidad todos cabemos. Es más: el Padre ha enviado a su Hijo Jesús y al Espíritu para invitarnos a compartir el amor, la alegría, la paz, la comunicación del Dios-Trinidad.

            “Gracias Señor por abrirme las puertas de tu corazón”

            “Ayuda a la Iglesia y a las familias a permanecer abiertas”

            “Danos tu Espíritu para invitar a todos a acercarse a ti”

 

4. Termino la oración

   Doy gracias a Dios por su compañía, por sus enseñanzas, por su fuerza...

    Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio.

    Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración.