1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi
lado",
"Ayúdame
a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo,
Jesús".
2. Lectura del Evangelio. Escucho.
san Lucas
9, 18‑24
Una vez
que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les
preguntó:
—«¿Quién dice la gente que soy yo?»
Ellos
contestaron:
—«Unos
que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno
de los antiguos profetas.»
Él les
preguntó:
—«Y
vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Pedro
tomó la palabra y dijo:
— «El
Mesías de Dios.»
É1 les
prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió:
— «El
Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos
sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.»
Y,
dirigiéndose a todos, dijo:
—
«El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día
y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que
pierda su vida por mi causa la salvará.»
3. Reflexiono y rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en
mi vida?
¿Quién es Jesús? ¿Quién es Jesús para ti? ¿un
maestro de vida? ¿un amigo al que acudo cuando lo
necesito? ¿un hombre excepcional? ¿el
Señor que conduce mi vida? ¿el salvador de mis miedos
y mis pecados? ¿el Mesías, el Hijo de Dios, que revela
el rostro del Padre? ¿el Amado?
No respondas sólo con la cabeza, responde también con la vida.
Piensa también ¿Quién debería ser Jesús en ti? ¿qué
pasos tienes que dar para avanzar hacia ese ideal?
Cuando hayas respondido a la pregunta de Jesús, escucha su Palabra: Él
tiene que sufrir mucho, morir y resucitar... y sus seguidores han de estar dispuestos
a cargar con la cruz cada día, a entregar la vida.
Nos gustaría poder quitar el sufrimiento de la vida y la cruz del
cristianismo, pero es imposible.
Sin embargo, para Jesús, la cruz es sólo la otra cara del amor fiel y el
camino que nos conduce a una vida más plena, más feliz.
¿Qué te dice Dios? ¿Qué le dices?
4. Termino la oración
Doy gracias a Dios
por su compañía, por sus enseñanzas, por su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración
espontánea o ya hecha.