Martes de
la 12ª semana del t.o.
1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la
repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame
a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús".
2. Lectura del Evangelio. Escucho.
San Mateo 7, 6. 12-14
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: No deis lo santo a los
perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; las pisotearán y luego se
volverán para destrozaros.
Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste
la ley y los profetas.
Entrad por la puerta estrecha.
Ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y
muchos entran por ellos.
¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida!
Y pocos dan con ellos.
3.
Reflexiono y rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir,
Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?
No
deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas a los cerdos. ¡Qué duras
son las palabras de Jesús! Son tan duras como verdaderas. A veces ofrecemos lo
mejor de nosotros mismos, los tesoros de nuestra fe, las perlas de nuestra
intimidad a personas que, con culpa o sin ella, no están capacitadas para comprender, para acoger con
respeto, para valorar el don que se les ofrece.
No
nos quiere decir Jesús esas personas no merezcan nuestro amor. El amor debe ser
generoso, pero no puede ser ciego, ha de ser inteligente. Un amor ciego no
ayuda ni al amante ni al amado.
¿Qué
te dice Dios? ¿Qué le dices?
Tratad
a los demás como queréis que ellos os traten. Para actuar así hay que ponerse en
la piel del otro, descubrir las necesidades profundas y tratar de responder a
esas necesidades. No significa simplemente dar a cada uno lo que pide. A veces
necesitamos ánimo, otras veces freno; en algunas ocasiones precisamos
comprensión, en otras crítica; hay momentos en los que nos hace bien un
pellizco y en otros un caricia...
Tratad
a los demás como queréis que ellos os traten.
¿Qué
te dice Dios? ¿Qué le dices?
Entrad
por la puerta estrecha y avanzad por el camino angosto. Entrad porque conducen
a la Vida.
¿Cómo son las puertas y el camino de tu
vida? ¿A dónde conducen? ¿Qué le dices a Dios?
4.
Termino la oración
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus enseñanzas, por
su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio.
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración.