1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la
repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame
a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús".
2. Lectura del Evangelio. Escucho.
San Lucas
12, 32-48
En aquel
tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "No temas, pequeño rebaño, porque
vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino.
Vended
vuestros bienes y dad limosna; haceos talegas que no se echen a perder, y un
tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la
polilla. Porque donde está vuestro tesoro allí estará también vuestro corazón.
Tened
ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad
como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas
venga y llame.
Dichosos
los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro
que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo.
Y, si
llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.
Comprended
que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir
un boquete.
Lo mismo
vosotros, estad preparados, porque a la hora que
menos penséis viene el Hijo del hombre."
Pedro le
preguntó: "Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?"
El Señor
le respondió: "¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo
ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus
horas?
Dichoso
el criado a quien su amo, al llegar, lo encuentre portándose así. Os aseguro
que lo pondrá al frente de todos sus bienes.
Pero si
el empleado piensa: "Mi amo tarda en llegar", y empieza a pegarles a
los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse, llegará el amo de
ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo
a la pena de los que no son fieles.
El criado
que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra recibirá
muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá
pocos.
Al que
mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le
exigirá."
3.
Reflexiono y rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir, Señor?
¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?
Muchas recomendaciones nos da Jesús en este domingo. Nos fijamos en tres:
“El Padre ha tenido a bien daos el Reino”. El Padre ha querido darnos su amor, su palabra; se nos ha dado a sí mismo en su hijo Jesucristo. No cabe, por consiguiente el temor. Hemos recibido los mejores dones y en muchas ocasiones perdemos el tiempo buscando aquellos otros que roen las polillas.
“Estad preparados”. Si estamos atentos y vigilantes descubriremos al Señor. Viene como un ladrón en la noche, pero no viene a quitarnos nada, viene a darnos la vida. Y si no estamos preparados... nos quedamos sin nada.
“Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá”. Podemos dar mucho fruto, porque hemos recibido buena semilla y buena tierra. Hay que ponerse a trabajar. Todos salimos ganando.
¿Qué te dice Dios? ¿Qué le dices?
4. Termino la oración
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus
enseñanzas, por su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración espontánea o ya hecha..