REZAR CON EL EVANGELIO

Sábado de la 24ª semana del t.o.

 

1. Abro el corazón a Dios.

Puede servir la repetición de alguna oración breve:

    "Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",

    "Ayúdame a sentir tu cercanía",

    "Quiero estar contigo, Jesús".

 

2. Lectura del Evangelio. Escucho.

Lucas 8, 4-15

 

En aquel tiempo se le juntaba a Jesús mucha gente y, al pasar por los pueblos, otros se iban añadiendo. Entonces les dijo esta parábola: "Salió el sembrador a sembrar su semilla. Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, y, al crecer, se secó por falta de humedad. Otro poco cayó entre zarzas, y las zarzas, creciendo al mismo tiempo, lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena, y, al crecer, dio fruto el ciento por uno". Dicho esto, exclamó: "El que tenga oídos para oír, que oiga". Entonces le preguntaron los discípulos: "¿Qué significa esa parábola?" El les respondió: "A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del Reino de Dios; a los demás, sólo en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan.

El sentido de la parábola es éste: La semilla es la palabra de Dios. Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los del terreno pedregoso son los que, al escucharla, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan. Lo que cayó entre zarzas son los que escuchan, pero con los afanes y riquezas y placeres de la vida se van ahogando y no maduran. Lo de la tierra buena son los que con un corazón noble y generoso escuchan la palabra, la guardan y dan fruto perseverando".

 

3. Reflexiono y rezo. Respondo.

¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?

 

También el Sembrador sale hoy a sembrar, pero ¿soy yo tierra buena en la que la semilla de la Palabra da sus frutos? ¿En qué aspectos he sido un pedregal y me sigo resistiendo a comprometerme, a llevar una economía más solidaria o a perdonar a esa persona que me hizo daño? ¿En qué aspectos sigo sin quitar las zarzas que impiden que el Evangelio crezca en mi vida? Recuerda que la tierra que acepta la semilla de la Palabra da siempre frutos.

 

Jesús me invita a sembrar con él. El tiempo de sembrar es el tiempo de la Iglesia, de la misión de todos los cristianos. ¿Soy consciente de que en la educación de mis hijos, en mi trabajo, en mi compromiso parroquial, en el trato con los vecinos debo sembrar la Palabra?

 

Quien siembra

siembra con esperanza,

aunque el terreno

no sea el mejor

y tenga piedras,

zarzas,

calveros,

lugares yermos,

pisados caminos

y aves en el cielo al acecho.

 

Quien siembra

siembra con esperanza,

aunque no sea dueño

del tiempo,

de las lluvias,

de las heladas,

de los vientos,

de las sequías,

ni de los calores

que secan el terreno.

 

Quien siembra

siembra con esperanza,

aunque no distinga

la semilla,

ni entienda

los procesos

de germinación,

ni los milagros encerrados

en la simiente

que lanza a la tierra.

 

Quien siembra

siembra con esperanza,

aunque solo esparza

en la tierra y en los corazones

semillas pequeñas,

semillas sin prestancia,

semillas de mostaza,

pues sabe que el Señor

del campo y de la semilla

confía en él y en su tarea.

 

Quien siembra

siembra con esperanza,

aunque no sea suya la semilla,

ni el terreno,

ni sea dueño del tiempo,

ni sepa de climas;

aunque la experiencia le diga

que hay cosechas que fracasan

a pesar del cuidado

y de cántaros de gracia,

 

Quien siembra

vive la esperanza,

sueña en parábolas,

lanza buenas nuevas,

goza la temporada

y anhela la cosecha;

pero, a veces, las preocupaciones

le hacen pasar las noches en claro,

y nada se soluciona

hasta que se duerme en tu regazo.

 

¡Saldré a sembrar

para continuar tu tarea

y cuentes historias

que florezcan en gracia!

 

Florentino Ulibarri.

 

4. Termino la oración

    Doy gracias a Dios por su compañía, por sus enseñanzas, por su fuerza...

    Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio

    Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración espontánea o ya hecha.