Este 30 de julio volvemos a poner el foco en una de las vulneraciones de derechos humanos más graves y, al mismo tiempo, más difíciles de detectar.
Pero ¿qué es exactamente la trata de seres humanos?
Hablamos de trata cuando una persona es captada o sometida a control con la finalidad de explotarla, mediante el engaño, las amenazas, la violencia o el abuso de autoridad o de una situación de vulnerabilidad.
No siempre empieza con un secuestro ni exige cruzar una frontera. Puede comenzar con una oferta de trabajo, una relación de confianza o una promesa de futuro. Después pueden llegar las deudas, el aislamiento, la retirada de la documentación, las amenazas o la dependencia.
Puede ocurrir aquí: en nuestros barrios, en entornos laborales, en domicilios particulares y también a través de las pantallas.
Haber aceptado inicialmente un trabajo, un viaje o una relación no significa haber aceptado la explotación. Y no pedir ayuda o no denunciar tampoco significa que la situación no exista.
Una realidad presente en España
Durante 2025, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado identificaron en España a 858 víctimas de trata de seres humanos.
Entre las principales finalidades registradas se encontraban:
- 390 víctimas de trata con fines de explotación laboral.
- 374 víctimas de trata con fines de explotación sexual.
- 92 víctimas de trata para la criminalidad forzada.
- 2 víctimas de trata para la mendicidad.
- 1 víctima de trata con fines de matrimonio forzado.
*Una misma persona puede haber sido víctima de más de un tipo de delito.
El balance del CITCO contabiliza, de forma diferenciada, 1.015 víctimas de delitos de explotación sexual o laboral. La distinción es importante: trata y explotación no son lo mismo. No toda situación de explotación reúne los elementos del delito de trata y, al mismo tiempo, puede existir trata aunque la explotación perseguida todavía no se haya producido.
Lo que detectamos no es todo lo que existe
Las cifras oficiales nos permiten conocer los casos que han podido ser detectados e identificados, pero no muestran necesariamente toda la realidad de la trata.
Muchas personas no se reconocen como víctimas, desconocen sus derechos, temen represalias o no encuentran un espacio seguro para explicar lo que les ocurre. Otras entran en contacto con servicios públicos o privados sin que los indicios sean reconocidos.
Por eso, una cifra baja no significa necesariamente que exista menos trata. Y un aumento de los casos detectados también puede reflejar mejores mecanismos de detección, más formación profesional, una mayor coordinación institucional o más posibilidades de acceder a ayuda.
Los datos tampoco deben convertirse en perfiles cerrados. Los registros muestran una mayor detección de mujeres en situaciones de trata con fines de explotación sexual y de hombres en contextos de explotación laboral, pero estos patrones no describen toda la realidad.
Las mujeres también pueden sufrir trata con fines de explotación laboral, criminalidad forzada, mendicidad, servidumbre o matrimonios forzados. Los hombres también pueden ser víctimas de trata con fines de explotación sexual y de otras formas menos reconocidas. La trata puede afectar a personas de cualquier edad, origen, orientación sexual, identidad de género, situación administrativa o condición social.
Cuando buscamos únicamente a la «víctima típica», corremos el riesgo de dejar fuera de nuestra mirada a quienes no encajan en esa imagen.
El compromiso de Fundación Cruz Blanca
Durante 2025, los diferentes programas y servicios de Fundación Cruz Blanca acompañaron a 627 personas con indicios de trata o identificadas como víctimas, de las cuales el 89,6 % eran mujeres.
Por finalidades, se atendió a 532 mujeres y 4 hombres en situaciones de trata con fines de explotación sexual, a 27 mujeres y 58 hombres con fines de explotación laboral y a 6 mujeres por matrimonios forzados.
Las derivaciones, especialmente en los casos relacionados con la explotación laboral, procedieron principalmente de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de otras entidades públicas o privadas del sector.
Durante el año, nuestros equipos participaron en tres grandes operativos policiales (dos en Huesca junto a la Guardia Civil y uno en Cataluña con los Mossos d’Esquadra) y fueron activados en cinco ocasiones mediante el Procedimiento de Barajas, liderado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.
Como resultado de las actuaciones de detección y valoración, 20 personas decidieron interponer una denuncia y 18 fueron identificadas formalmente como víctimas de trata de seres humanos.
Estos resultados ponen de manifiesto la importancia de la detección proactiva, la coordinación institucional y la intervención especializada para facilitar la identificación de las víctimas y garantizar su acceso a mecanismos de protección y recuperación.
Tú también puedes ayudar a reconocerla
No necesitas ser especialista para prestar atención. Algunas señales pueden indicar que una persona está atravesando una situación de explotación o posible trata:
- No controla su documentación, su salario o sus horarios.
- No puede abandonar libremente su trabajo o el lugar donde vive.
- Las condiciones reales son muy distintas de las que le prometieron.
- Está vigilada, amenazada, aislada o sometida a una deuda imposible de pagar.
- Es obligada a trabajar, ejercer la prostitución, mendigar o cometer delitos.
Una señal aislada no confirma que exista trata, pero puede justificar una valoración especializada.
Detectar no significa interrogar, juzgar ni enfrentarse a quien podría estar ejerciendo el control. Significa observar, escuchar y comunicar la situación de forma segura a profesionales o entidades especializadas.
Combatir la trata también exige mirar las estructuras que la sostienen
La respuesta no puede limitarse a detectar y proteger a las víctimas. También debemos cuestionar la demanda, los modelos de negocio, las cadenas de suministro y las prácticas de consumo que pueden beneficiarse de la explotación.
La trata existe porque alguien obtiene un beneficio y porque determinadas desigualdades, violencias y situaciones de precariedad facilitan el abuso.
Este 30 de julio, desde Fundación Cruz Blanca damos continuidad a nuestro compromiso y a la campaña «TRATA DE»:
TRATA de mirar más allá.
TRATA de reconocer las señales.
TRATA de escuchar sin juzgar.
TRATA de cuestionar lo que sostiene la explotación.
TRATA de implicarte.
Porque detrás de cada cifra hay una persona, una historia y unos derechos que deben ser garantizados.
