PASTORAL: PÍLDORA DEL MES DE NOVIEMBRE

Seamos fieles a nuestro carisma, amando a quienes otros no pueden o no quieren amar. Estas palabras del Hermano Isidoro nos invitan a detenernos y mirar, desde el corazón, el regalo inmenso que hemos recibido. Nuestra vocación no es simplemente una forma de hacer, sino una manera de vivir, de mirar y de amar, descubriendo en cada persona, especialmente en la más vulnerable, el rostro de Jesús.

A veces, el ritmo cotidiano, las dificultades o el cansancio pueden hacernos olvidar la riqueza de nuestra espiritualidad. Por eso necesitamos volver a las fuentes, recordar nuestros orígenes y agradecer el carisma que el Señor ha puesto en nuestras manos.

Demos gracias por cada hermano, persona voluntaria, trabajadora, por cada persona acogida y por tantas oportunidades de servir y dejarnos transformar. 

Que la fidelidad a nuestro carisma no nazca de la obligación, sino de un corazón enamorado de Cristo y comprometido con los más pequeños.

Que nunca perdamos la alegría de amar y la gratitud por ser instrumentos de su ternura.